Opinión de la Lic. Regina Steiner, decana de la Facultad de Humanidades, Ciencias Sociales y Empresariales de la Universidad Maimónides, el 8 de julio en el diario La Nación.
Reforzar el número de docentes o bedeles en el aula, prohibir el uso de borradores que no sean hojas membretadas o de colores distribuidas por el profesor y separar entre sí a los alumnos lo más posible son los recursos más habituales que usan las universidades argentinas para evitar o reducir el número de alumnos que se copian durante los exámenes, lejos del despliegue tecnológico que para eso usan sus pares norteamericanas.
Estas sugerencias son las que se dan a los docentes, según una consulta realizada por La Nacion, en las universidades Austral, Argentina de la Empresa, Católica Argentina, Maimónides, Salvador, Torcuato Di Tella y el Instituto Tecnológico de Buenos Aires.
Para controlar que los estudiantes no copien y peguen los contenidos de la Web lo más habitual entre los docentes es chequear las frases con los buscadores habituales y al alcance de todos. Sobre el tema, es cada vez más habitual el dictado de clases sobre plagio con estudio de casos y talleres de escritura. Los alumnos que incurren en esa forma de delito son suspendidos y hasta expulsados.
Para la decana de la Facultad de Humanidades, Ciencias Sociales y Empresariales de la Universidad Maimónides, Regina Steiner, “se puede evitar la copia tanto de Internet como durante los exámenes presenciales si el docente no sólo imparte los contenidos, sino que a la vez realiza un acompañamiento personal a cada alumno”. Según afirmó, “si el profesor o la institución no son capaces de transmitir un código ético claro, entusiasmo por el estudio, responsabilidad e interés en el aprendizaje, se producirá un vacío que los alumnos llenarán con un comportamiento contrario a lo esperado en un futuro profesional”.
Ana María Mustapic, profesora de la UTDT, dijo que las sanciones son más rigurosas con alumnos de años superiores o posgrados.

